domingo, 1 de octubre de 2023

Día 18. Entre la Camarga y la Provenza.

 


Esta ruta tiene unos alicientes de paisaje impresionantes.

La primera parte de la mañana entre grandes canales y estuarios. La segunda cuando ya he pasado Beaucaire, y atravesado el Rodano he entrado en la Provenza.

Estos dias con el calor que hace suelo comer sobre las 12, y ha coincidido que pasaba por Tarascon, al otro lado del Ródano. En una gran plaza donde había don bares, uno restaurante con franceses, y el otro lleno de marroquís. Mas ruído y risas en el Marroquí. He optado por el Francés, un guiso de carne con verdura exquisito, y con su vino incluido. Esto de sentarte donde los señores, con mantel y vino tiene su punto...aunque la comida me haya salido por 18,80, con su café. Una plaza enorme desangelada. La mitad parquing y el resto para mesas. 

Después de comer he salido haciendo bastante calor, con la esperanza que hubiera árboles en la ruta. La ruta si tenía árboles, justo al lado donde hacían falta. He ido cerca de treinta kilómetros con sombra. Y con una esquisitez que es difícil de describir: todo perfecto, muy cuidado. Campos de manzanos protegidos por redes, huertos de miles de lechugas perfectas, sin mácula, alineadas con cartabón. El carril bici, que coincidía con el trazado de un antiguo tren tan conservado que parecía que acababan de salir lo peones camineros. 

Los pueblos con callejuelas serpenteantes de piedra caliza, también impecables. Pero silenciosos, sin nadie en la calle. Me recordaban los pueblos de la Alcarria abandonados, pero aquí si había gente, o los coches en las puertas, en las fincas lo demostraban. Todo silencioso.

Ese silencio que también hay en los campings, no se oye una voz más alta que otra, ni el sonido de un plato ni un tenedor en los lavaderos. Los franceses parecen un pueblo silencioso. Parece que el silencio lo tienen como transversal en la escuela, y lo tienen muy asumido. Incluso el saludo, que entre ciclistas se da con cierta profusión,  aquí sólo se levantan las cejas cuando pasas frente a otro. El "bone jour" es un exceso,  sólo "bonne" o "jour" ¿para qué gastar?

Como después de cientos de "avistamientos" nadie me responde he decidido decirlo en castellano "buenos días", así me oigo yo, y me animo. Como ellos no me van a contestar...

Hoy el camping está en un robledal de ejemplares inmensos. Las tiendas diseminadas, apenas se perciben, Yo sólo en mi tienda vivac, sentado mientras escribo, la luna se cuela por las hojas de los robles. Todo en silencio...ni un grillo. Aquí el bosque también calla.

40. Extrañas compañías.

San Salvo—Apricena Pasando por Termoli. Termoli: una fortaleza en medio de la costa. Hasta ahora todas las ciudades y pueblos iban entrelaza...