sábado, 30 de septiembre de 2023
Día 17. Estuarios y plazas de la Lealtad
viernes, 29 de septiembre de 2023
Día 16. De canales y estuarios.
jueves, 28 de septiembre de 2023
15. Entre el canal de midi..y los viñedos de Languedoc
miércoles, 27 de septiembre de 2023
14 día: Costeando Francia
martes, 26 de septiembre de 2023
13 Paso de los Pirineos.
lunes, 25 de septiembre de 2023
Día 12. Pernoctar que no acampar.
Buscar un sitio para dormir no es tarea fácil. Es uno de los momentos clave del día. Dormir bien es fundamental, y hay que prepararlo. En este viaje no resulta fácil. La primera opción es un camping, es lo más barato y ofrece todos los servicios que necesitamos. La segunda, buscando siempre el criterio precio, es pernoctar. Buscar un lugar donde poner la tienda. Y la última, la que siempre intento evitar es buscar una pensión u hotelito.
Campings hay de todo tipo. Hasta ahora, los mejores los franceses, muy bien organizados, de13 a 18 euros, en Italía mínimo 20 €, y en España, el único en el que estuvimos, en Sacedón, nuestro segundo día, 13 euros. Tenemos la suerte de viajar en temporada baja, siempre hay sitio con holgura, y la mayoría de las veces sólo tengo compañeros añejos. La pega es encontrar un camping abierto en esta temporada. La mayoría están cerrados.
La segunda opción pernoctar.
jueves, 21 de septiembre de 2023
Día 8. Entre Manzanos y música zaharí.
Cuando venimos de tierras secas y agostadas, sorprende encontrarse campos repletos de legumbres, campos y campos de alcachofas, de lechugas perfectamente alineadas, de árboles podados y protegidos con esmero. EL personaje del día ha sido el manzano, hemos visto cientos. HIileras e hileras, y muchos repletos de fruta, verdes, rojas, amarillentas.
Y también enormes naves y fábricas donde se procesaba. Olor a compota, a mermelada, a comida de bebé.
Los días van pasando, y con el tiempo perdido en las lluvias, hemos intentado avanzar, y hemos forzado hasta Cervera. No esperábamos encontrarnos con esa calle mayor repleta de escudos y pasadizos, con los bustos del ayuntamiento, el edificio de la universidad. Lo bueno de ser un iletrado es que como desconoces tanto siempre te sorprendes. Seguro que habré leído más de una vez donde se casaron los reyes católicos, o como estos segarreses apoyaron al borbon en contra el resto de Cataluña.
Pero, esto de viajar, no guarda sólo sorpresas monumentales, sino también diminutas, las importantes. Esta noche dormimos en un Albergue (estamos haciendo el camino De Santiago al revés que lo hacen los que salen de Barcelona).
El Albergue, un palacio adusto y robusto del XVII, pasó de hidalgos sin descendencia a monjitas que lo hicieron escuela de señoritas. Ahora ya en desuso, lo gestiona una ong que lo ofrece a gente sin techo, inmigrantes recién llegados.
Cuando llegamos Samid estaba fumando en la puerta con otros subsaharianos.
Nos ofreció alojamiento, y por supuesto donde guardar y dejar las bicis. Y ante mi insistencia nos enseñó el edificio, que me pareció abrumador, se nota que uno estuvo en el seminario de Sigüenza. Samid pacientemente nos fue enseñando todo el mausoleo de techos altos y suelos en pendiente. Respondió a todas mis preguntas, me resultaba sorprendente que este marroquí supiera tanto de la historia de España. Lo más precioso, la biblioteca según Samid, que yo le insistí para poderla ver, estaba montada con palés, y tenía sólo libros donados. Esperaba una gran recinto lleno de incunables. Samid los había ordenado personalmente y etiquetado….me enseñó su bien más preciado. Me arrepentí de mi insistencia, el era consciente de lo que tenía.
Después de cenar en una cocina sin platos y vasos, utilizamos los nuestros, al salir a Cervera a dar una vuelta oímos música sufí de un cantautor Iraní! La mezcla era explosiva: música sufí en un palacete convento del siglo XVIII.
Samid mientras leía a Zweig, “El mundo de ayer” (un tocho de más de 500 páginas) estaba oyendo con el altavoz del móvil una música mística, profunda…sobrecogedora en el entorno del Hall del palacio frente a una basta escalera construida con escalones de una sola pieza, desgastada y pulida por el tiempo.
Hablamos y hablamos sobre el sufismo, su música. De Averroes y Aristoteles. Samid es doctor en Filosofía con una tesis sobre la mística de Averroes, y su origen en Aristoteles. Flipé!!! Lo siento, pero tengo que decirlo: me emocione. Aún hoy al escribirlo me sucede.
Hablamos de libros, compartimos citas, me sugirió lecturas. A la vuelta le enviaré todos mis libros de Zweig, ese se lo había comprado con sus escasos ingresos. Intentaré completar su biblioteca con el rincón que más desea y del que carece por completo: libros de filosofía.
miércoles, 20 de septiembre de 2023
Día 7º. Tierras de silencio.
Primero Belchite, el pueblo maldito, destruido en la guerra, y no construido como testimonio de la barbarie que nos asoló casi hace un siglo. Las calles rotas, el campanario acribillado, entre el silencio aún silvan las balas y los obuses. No sabes dónde y qué mirar, los ojos se esconden en el estómago.
La ruta bajaba hacia el Ebro, y después de pasar por Codo, y su jardín de olivos centenarios, el cauce del Cámaras, empieza a languidecer y encontramos otro desierto: la estepa del Pladerón; valdía, seca, agostada, con la tenacidad de los que siguen labrando y sembrando. Vacío, silencio.
Cruzamos el Ebro, vivo, fuerte, y orgulloso del poder de sus aguas. Y levantamos cuestas hacia el norte. Las tierras pierden color y se hacen blancas, traslúcidas: Los Monegros; el territorio de savinas solitarias y quejumbrosas, doblegadas al viento para sobrevivir.
Tres silencios distintos, el que se queda en el estómago, la impotencia y la rabia; el que se pierde en la ausencia, en tierras agostadas, muertas de vida, pero que clava el arado para sobrevivir; y el que mira al cielo para esperar la lluvia, nada puede hacer, sólo la plegaría.
Llegar a Fraga esa tarde, entrar en la huerta, recorrer campos de hortalizas y frutales, fue una liberación.
martes, 19 de septiembre de 2023
6º día. Entre ropas y bereberes.
Burbáguena (Lavadero)---Letux
Llegamos perseguidos por rayos y tormenta a Burbáguena, un pueblo con albergue. Hace poco que han abierto un tramo de la Santander-Mediterráneo. Pero el pueblo está en fiesta.
Cuando llegamos una banda de saxofones y trompetas desfilaba por el pueblo. Un desfile lacio, sin ánimo, con la bandera del cristo al principio y un par de damas vestidas de largo, el resto miraba. La banda tampoco uniformada, sería la pachanga de la verbena de la noche que tenían también contratado el desfilar el estandarte del cristo. Están cayendo algunas gotas, los truenos resuenan a lo lejos.
El albergue lleno, o mejor cerrado. El bar de abajo a tope, no paran de servir cerveza, las cuadrillas que se agolpan repiten rondas. Vocerío. Gran ambiente grupos de edad que ríen y beben entorno a la barra, todos parecen bienvenidos…..menos un hombre entrado en canas que bebe sólo una cerveza, sentado junto a la barra, que le dura la tarde. El contrapunto.
Salimos para montar las tiendas, nos han preparado un par de bocatas de tortilla que serán la cena. Cuando estamos a punto de montarlas, consultamos las predicciones: tormenta, jarreará. Decidimos buscar un techado….y al final nos queda el lavadero.
Un lavadero limpio, recién restaurado, recién estrenado. ¿Para qué? Quizás la pregunta no sea el servicio que puede dar, sino el que dió. Y los que lo han restaurado han hecho ese pequeño monumento a sus madres, a las que pasaban el día amasando la ropa, donde las piedras se bordeaban con el vientre de las mujeres que apretaban y raspaban. Este gesto, puede que sea la única manera de no olvidarlas, no hicieron nada, no construyeron nada, ni transformaron. Criaron hijos que levantaron un país. El recuerdo de las manos encallecidas y ateridas por el frío del agua. Incluso han perdido su nombre, sólo queda el lavadero.
Entre la pila y el muro del fondo montamos nuestro vivac, parapetados por la bicicletas…no sé muy bien contra qué enemigo…pero cuando uno duerme teme soñarlos. Los sacos de dormir en el suelo, junto al desagüe. El ruido del chorro, el desagüe que va a pálpitos, la noche promete. Pero las madres que lavaron nos cantan en el agua, fluye bronca pero limpia. Y el sueño llega reposado. Fuera cuando se oye el trepitar de la música de la pachanga, y los bafles en los que maldicen viejos roqueros. Nosotros solo oímos la lluvia, los rociones del viento en la pila, el chorro que se vierte.
Gracias al descanso pudimos atravesar parte del sistema bético que nos quedaba, pueblos muy dignos: Langueruela, Cucalón, Bádenas, Santa Cruz de Nogueras…pueblos donde parece que la reconquista ha quedado congelada. Al pedalear hemos sentido a viejos hidalgos cabalgando junto a nuestras monturas. Incluso parece que el de Vivaz pasó con sus levas. Pero ya hemos olvidado aquellos héroes, y sólo nos quedan los pinos de “repoblación”.
Acabamos en Letux, un pueblo que me parecía de nombre visigodo o romano, pero los expertos dicen bereber. Sus antiguos han recuperado la tierra. Tuvimos una extraña sensación al recorrer sus calles y oír a niños jugar y reír en magrebí.
Uno de los niños nos lleva a una fuente muy limpia…casi todo el valle las tiene contaminadas por los nitratos de las granjas porcinas que abundan por la zona. Los que no estaban contaminados eran los tomates y pepinos de José, un hortelano que cuidaba su huerto junto a nuestras tiendas. Llevaba un cesto de calabacines…pero como nosotros no los podíamos “preparar”, volvió al huerto a recoger unos tomates y pepinos.
Los tomates de Jose, con los fideos de “yotecomo” dieron al “preparado” un toque castellano de levas lejanas que luchaban contra bereberes.
5º día, La yunta y sus yunteros.
El día anterior llegamos tarde, perseguidos por las aguas de nubes que centelleaban a nuestras espaldas. Nada sabíamos de donde dormir. Poner las tiendas era temerario por la cantidad de agua que voceaban las predicciones. ¿Quizás un techao? O que alguien nos deje un cobertizo.
Pero no hizo falta, fue llegar a la Yunta, aparéntemente desierto. Aunque frente al bar, si había un par de yunteros, que cuando les preguntamos, les falto tiempo para darnos indicaciones de la casa rural. Pero Luis estaba en el campo, y no se sabía cuando volvería. En esto, cuando no sabíamos a quien recurrir, apareció Aurelio.
Aurelio, llegó con su histórica Manresa-Sport, una bici de carreras que ya desecharon ciclistas de los cuarenta. Ágil, resolutivo, volcó toda su iniciativa en llamar, averiguar, y escudriñar dónde estaría Luis. En diez minutos nos hizo un itinerario completo de su día. Un itinerario de alguien que parecía estar en continuo movimiento….y eso que en el campo no hay estrés….pero Luis no tiene estrés…abarca mucho pero el tiempo no se le impone lo va construyendo.
La Yunta es un pueblo donde apetece estar. Y el estar no lo hacen sus calles o las alamedas que lo rodean, lo hacen sus vecinos. Es difícil sentirse extraño, hay un ambiente en el que todo parece fluir, las conversaciones comienzan solas, no necesitan introducción, ni preguntar de dónde eres o dónde vas, fluyen…y la bicicleta hace el milagro. Alrededor de una bici parece que las lenguas se desatan, y si está cargada es mágico. Nadie la teme, todos se acercan, husmean, comentan…el viaje se hace sólo.
El aguacero cayó…y estuvimos contenidos hasta el medio día en que salimos hacia Gallocanta.
Gallocanta, tiene fama por su laguna, y de las grullas que llegan a partir del Pilar. Pero más que las grullas, son sus vecinos los que cantan. Era medio día, y los hombres, sólo hombres, estaban en el bar. Y cuando nos vieron llegar y respondimos hacia dónde íbamos no daban crédito. Risotadas, chaquillos,
- ¿Pero cómo se te ocurre con lo fácil que es ir en coche?
- Pues yo, ni loco. Y encima lloviendo…
- Seguro que no has estado en un andamio, no tienes manos de trabajo.
Son vidas duras, forjadas en el sacrificio desde niños, en lo que todo parece que va “a la contra”
- Con algo que se puede hacer fácil….
La tarde se complicó, el cambio de Juan Carlos se rompió y hubo que aprender a sustituirlo…al final se pudo, aunque hubo que recurrir a un youtuber….bendito internet….incluso en Gallocanta.
lunes, 18 de septiembre de 2023
4º día. En el desfiladero del Gallo.
Desde Zahorejas a la Yunta pasando por el Puente San Pedro.
Para los de mi generación decir Río Tajo y Puente San Pedro siempre tiene unos ensueños extraños, juveniles, donde el río, el baño, los amigos, y la tortilla de patata hacen algo irrepetible. Los primeros baños, risas de adolescentes que se pierden en los roquedales del río, y corren entre arañas de agua.
Subiendo por el barranco de la Hoz, siguiendo el río Gallo desde el Tajo, con todas las cresterías…nos cruzamos con Juan. Un chaval fuerte, fornido, con ropa de montaña, que lleva en su pecho un bebé de pocos meses. Es de Torete, y trabaja en una serrería de Molina. Le gusta su trabajo, amaestrar troncos, moldar la corteza, incluso a veces llevar la máquina cortadora para tomarlos desde el mismo pinar. Es corpulento, no de gimnasio, sino de trabajos duros, las manos callosas, algo hinchadas.
El niño lo lleva en el pecho, mientras pasea junto al río, entre hitos de arenisca de más de cien metros. El niño sonríe con los ojos muy abiertos, y lanza sus manitas a la barba de su padre, que con una carantoña se las retira. En la mano derecha lleva una bolsa con moras, con cuidado, casi acariciándolas. Me dice que algunas ya están a punto, pero que no las come porque le niño se las arrebataría, y “¡cómo se pondría”.
- La mujer me mata. Aquí ando madreando, que no es lo mío, pero son los tiempos. Yo no quería coger la baja, pero la mujer ande que ande, y los compañeros de trabajo que si soy gilipollas de no coger vacaciones gratis…pero esto no son vacaciones ni na. Todo el día con el crío a cuestas, y no hay quien haga algo de provecho.
A Juan no le gusta “madrear”, el prefiere los troncos, pero le ha tocado acariciar con sus manos, guanteles afilados en hierro. El niño con sus dos manitas coge una y apoya su cabecita en ella…
- Si al final se le coge cariño.
No sé si le enseñará a cazar o a esculpir con la motosierra, pero lo que ya si hace con su hijo es abrazarle.
3er día. Entre silencios y aldabas.
Desde Sacedón a Zahorejas, 80 kilómetros de pueblos pequeños, recónditos, escondidos como Chillarón, Mantiel, Viana, Peralveche, Villanueva de Alcorón …. Pero vacíos, silenciosos y aunque muy adecentados y limpios un halo de tristeza invade las calles sin gentes. Ni bar, ni tienda de ultramarinos. Las fuentes canceladas, para conseguir agua golpeamos aldabas donde se barruntaba personal. Mujerucas nos abren…alguna nos ofrece el botijo…sólo queremos rellenar nuestros botellines de plástico.
Menos en “La puerta”. Allí en la única calle del pueblo, junto a canal que lo atraviesa, “para domar las crecidas”, nos atiende Daniel.
Daniel, un treintañero con un polo gris, una perilla muy perfilada, y unas gafas cuadradas y livianas, nos recibe con un “Buenos días ¿qué desea?”, frente a una barra impecable, donde la luz de una ventana se proyecta haciendo un óvalo perfecto en la barra parece un bibliotecario frente a la mesa de préstamos….lo propio hubiera sido pedirle si estaba disponible “La fenomenología del Espíritu”.
Daniel atiende una barra muy organizada y limpia, donde no funciona el tirador de cerveza y dónde lo único que se puede pedir está en una nevera vertical, con vitrina de cristal donde están todos sus productos. La nevera al fondo, en un rincón oscuro, que refleja en Daniel un halo de certeza y precariedad.
Sentados, fuera junto al arroyo, frente a las cervezas, sólo Mahou, nos trae una tapita de chorizo, con unas tostas de pan. Extrañados lo degustamos, ¡¡sublime!! Duro y tierno, sin demasiado pimentón, con sabor dulce y picante…una maravilla.
Le pedimos un bocadillo para el camino, pero nos informa de que no tiene mucho, y solo lo da en tapas, en las primeras pedidas. Dice que lo hace el mismo, en tiempo de matanza, y que hay que darle el tiempo y la lumbre precisas.
Daniel no es bibliotecario, creo que tampoco barban…es choricero “delicatesen”.
viernes, 15 de septiembre de 2023
2º día. Por las Alcarrias.
El segundo día, desde Orusco a Sacedón. Por el Tajuña, el valle después de las últimas lluvias esplendido, verde, juvenil. El carril bici bien mantenido y señalado.
Junto al carril, un grupo de adolescentes desaliñados, con bicis recién estrenadas, parten nueces y se las comen. El camino está repleto de nueces que han caído con las tormentas de estos días.
Al pasar les saludo, y les digo
- ¿un poco pronto?
- No, ya se pueden comer.
Les pido una, me dicen que me agache que están en el suelo.
Al probarla está verde y ácida, la escupo.
- “Hay que acostumbrase”…al principio no saben bien…pero después están riquísimas
Sorprendido les dejo.
Más adelante, un señor mayor, con la ropa descuidada, manchas de barro y grasa, también en bici (vieja, oxidada, con una caja de futa en el transportín) recoge nueces de un nogal grande, añoso, que se extiende por el camino. El carril lleno de nueces.
Le digo, que parece que están verdes. Demasiado pronto para cogerlas.
- “Pronto es, pero extendiéndolas en la bodega, y dejándolas madurar se podrán comer cuando apriete el frío”
El viejo las saboreará.
El carril sube hasta Mondéjar, el páramo, donde encinas, olivos y vides se mezclan. Antes de llegar, Roberto un joven sexagenario que va con ritmo vibrante paseando con deportivas fosforitas y con una camiseta en la que se lee “Triatlón de Mondéjar” nos saluda y nos pregunta dónde vamos, antes de contestar nos dice
- Si os han invitado a las fiestas de Mondéjar, llevad comida y vino, que allí no los cataréis.
Roberto es de Ambíte, y parece que hay bastante “pique” entre Mondéjar y su pueblo. Mondéjar, es más grande, tiene mejores toros y más industrializados que los ambiteños, nos cuenta Andrés en la plaza del ayuntamiento, mientras contempla como colocan protecciones de madera y hierro en la plaza de la iglesia. Empiezan las fiestas, y lo mejor será “la guerra de correpíes”. Los mozos del pueblo se enfunden en ropa de faena como si fueran buzos y se dedican durante horas a tirarse petardos, que serpentean en espasmos imprevisibles. Fuera, detrás de talanqueras y protecciones, médicos y policías atienden a los quemados. Una tradición que perdura.
La vía ciclista continúa por el páramo.
El primer día, 11 de septiembre.
Desde Casa, sacando la bici del trastero y saliendo por la puerta del garaje comienza este viaje, de lo que queda por hacer…y completar no lo sé…pero ya he dado las primeras pedaladas…el resto se irá haciendo.
Con Juan Carlos quedamos en la ermita de Valverde.
Bajamos por el Madrid-Río, junto al manzanares, el río crecido, turbio, y con las orillas repletas de ramas de los aluviones de estos días. Bajamos a por Madrid-Rio
En el primer semáforo frente al “Palacio Real”, un niño en su bici azul celeste y mochila de superhéroe me mira las alforjas, y sin rodeos me pregunta dónde voy.
- A visitar al oráculo de Delfos.
- ¿Y qué es un oráculo?
- Un señor que te dice lo que no quieres oír.
El niño mira a su padre:“él también va al cole, con los mismos maestros, pero su cole se llama Delfos”.
Desde el parque lineal del Manzanares, seguimos por la zona de yeseras a Ribas Vaciamadrid. Las tormenta y los yesos no se llevan bien.
Y desde Arganda tomamos el carril bici del Tajuña…Morata, Perales del Tajuña, Carabaña…hasta Orusco, donde pusimos por primera vez la tienda.
40. Extrañas compañías.
San Salvo—Apricena Pasando por Termoli. Termoli: una fortaleza en medio de la costa. Hasta ahora todas las ciudades y pueblos iban entrelaza...
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Dios mediante....el 11 de septiembre. Lunes. En lugar de ir al Instituto me "acercaré a Delfos". Parece que todo está preparado. ...
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Desde Savona a Roccavignale. Era la etapa más importante, a la que la tenia más respeto. ¿Por donde subir? ¿Qué ruta tomar? To...
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Desde Casa, sacando la bici del trastero y saliendo por la puerta del garaje comienza este viaje, de lo que queda por hacer…y completar no l...



