lunes, 30 de octubre de 2023

40. Extrañas compañías.

















San Salvo—Apricena

Pasando por Termoli.


Termoli: una fortaleza en medio de la costa. Hasta ahora todas las ciudades y pueblos iban entrelazados, parecía que un invisible hiló los fuera uniendo. Pero Termoli aparece aislado de San Salvo, en la costa sin continuidad. Y hacia Apricena tampono. Intenté buscar una alternativa a la costa por Lesina, pero fueron esfuerzos vanos. Lesina frente a una laguna interior que la proyecta al mar, pero sólo es un lago plano, sin ningún aliento. Recorrí una plataforma que nace de la plaza hacia su mar, no es para contemplar el lago sino para contemplar el mismo pueblo desde la laguna. Es un pueblo hundido en una marisma, sin posibilidad de mirarse, ofrece al espectador poder alejarse hacia el mar para abrirse a sus ojos. Otro punto de vista. “No estaba tan hundido, tiene su encanto”.


No algo muy distinto de lo que pretendo hacer, buscarme otra perspectiva para verme desde otro ángulo. No cambio, cambia mi manera de verme. Para muchos cada uno de nosotros somos lo que somos, no cambiamos; por muchos pedales que demos siempre seremos los mismos; para otros los pedales nos cambian porque estamos de otra manera, ocupamos otro espacio y eso nos hace ser diferentes. También porque los otros nos ven en otro sitio, de otra forma, y la mirada de los otros es la que nos hace ser lo que somos.


 Este es un  viaje de perspectivas, de luces que vienen y van, de paisajes que pasan. De los que saludamos y sólo compartiremos con ellos ese instante. La compañía del mar o el río que nos siguen sin saber que estamos junto a ellos, no nos sienten. Sentimos nosotros su presencia, extraños compañeros de viaje. La soledad en el camino, en el que haces extraños compañeros: La penumbra de las mañanas, con el sol del medio día y la oscuridad que crece al anochecer, un fluir que marca el sendero. Un tiempo que haces tuyo y te acompaña.


Soledad con la bici que pasa a tomar conciencia contigo, que haces compañera. No l a hablas pero la sientes, la escucho. Cada gesto tiene su cadencia y su rumor, la oyes. Sientes que algo roza, que algo emite un mero susurro y paras, observas, le preguntas. “Hay que limpiar y engrasar ”, mirar los pedales, revisar los bujes…..ha cogido orgura…Compañía que comparte tu viaje.


Maneras de mirarnos que nos hacen. El río caudaloso, el mar plácido, las choperas desordenadas, las sendas entrecortadas. Al final del día me siento construido por el camino: paisaje, bici, río, mar, senda, requiebro. Sin ellos no sería. Entrañables compañías que abren y nos cambian de perspectiva.

domingo, 29 de octubre de 2023

Día 39. ¿ Qué mesa prefiere?



















Pesara - San Salvo


Circular en temporada baja tiene sus ventajas. A pesar de que encontrar un sitio donde tomar un café o comer, a veces, se hace desesperante porque no encuentras nada abierto, siempre aparece la sorpresa que normalmente tiene que ver con restaurantes locales, con clientela del lugar. Es lo que tiene viajar en temporada vacía. Siempre hay sitio, y eliges mesa, “no problema”

 

Esporádicamente aparece esa pizzería abierta, o una pastelería-panadería. Son los que pretenden sobrevivir en invierno, los que se aferran a la clientela  local. Muchas familias, los padres están en la cocina y son los hijos los que atienden. No son restaurantes con pretensiones, guardan ese sabor antiguo, descuidado, de estar por casa.


Entre las mesas del comedor, a veces,  hay una atiborrada de papeles, desordenada, incluso con un ordenador y la bacaladera (perdón hoy son TPV). La mesa con montoncitos de papeles…facturas, pedidos. El centro de gestión y planificación. Allí suman con lápiz y llevadas, pasas la tarjeta y siempre, en Italia es siempre, te dan el justificante y la factura. Si hay una de estas mesas la comida será un éxito…y también la cuenta. Suelo comer un plato y café por 12€. Intento que sean guisotes con carne y verdura, y siempre acompañados con pasta, infinitos tipos de pasta, o los mismos pero con sabores diferentes.


El sabor de la familia, de la conversación, de los que preguntan de dónde vienes y a dónde vas. De los que al final se sientan en tu mesa y compartes la copa de vino. De la explicación sobre los ingredientes del guiso, de cómo lo han preparado, de los tomates y el cilantro que acompañan a la ensalada. Todo se vuelve cotidiano, y entras en esa espiral familiar que se cierra con el licor que hace de despedida y un “hasta pronto”. 

sábado, 28 de octubre de 2023

Día 38. El paseo ideal.

















Pedaso-Pescara



¿Y si todo fuese un carril perfecto,  con un firme esplendido, bien indicado, ajardinado, junto a un mar esmeralda, limpio,  con las olas acariciando la orilla y solos, sin que nadie rompa esa magia?


Ese carril bici existe, y está en este tramo, y también en la siguiente jornada. Pedaleas junto al mar en llano, rodeado de árboles y jardines, con casas de principio de siglo, arregladas, recién pintadas, con otros ciclistas y familias que aparecen esporádicamente.  


Si en un principio te reconforta…poco a poco te satura. Rehuimos de lo predecible, de lo ya supuesto y asumido. Necesitamos, lo nuevo, lo impredecible. Nuevas experiencias, diferentes. Lo perfecto se hace monótono y en un viaje buscas lo desconocido,  enfrentarte a nuevas situaciones, buscar soluciones, improvisar.


Este recorrido es perfecto para “familia con niños”. Resulta demasiado fácil. Demasiado bucólico. La dificultad en mi caso sean los 2.500 kilómetros que llevo y el cansancio que se empieza a notar. Tampoco tiene sentido aumentar la velocidad o los tramos recorridos, al día hago sobre 80 km. Aún no me he roto.


El ritmo es lento, sin prisas, intento disfrutar, vivirlo como un privilegio: la fortuna me está cuidando, no me han aparecido lesiones y el tiempo está siendo magnífico. Pedalear sintiéndote privilegiado, y consciente de esta situación te lleva a un lugar diferente, porque a tu alrededor no todos tienen la misma suerte. Consciente, miras más allá, en los invisibles: el gesto de crispación, hartazgo, tristeza,…la dificultad física. Descubrir la herida en el otro. De los que ese destino coloca en tu mirada y que están lejos de ti y del camino, su vida los lleva lejos de estos plácidos paseos. 


Otra de las ventajas de la bici “sin prisas” es que pareces acompañar a muchos. Los otros que ves durante más de un minuto. No es el ritmo del coche que hace invisible lo que está más allá del salpicadero, ni del que camina que hace compañeros durante tramos largos. 


Acompañas al abuelo y al nieto, sientes los gestos y su atención. A la señora que discute desairada, los movimientos de las manos, las Interlocuciones que comparte. Las pealadas acompasadas de grupos que hablan y ríen. El gesto ceñudo del competidor, pendiente de sus pulsaciones y mantener el ritmo programado. Las giros inesperados de niños que atienden a todo lo que aparece. El paso lento y constante del viejo que contempla el horizonte, y siente el arrullo del sol. 




viernes, 27 de octubre de 2023

Día 37. Surcos labrados y olas turquesas










Ancona-Pedasso 


Las salidas de las grandes ciudades siempre son complicadas. Arcona no ha sido una excepción. Cruces, semáforos, indicaciones mal interpretadas, vueltas a tras, desasosiego, inseguridad, tensión. Al final sales. Ves el horizonte limpio otra vez, el campo sin bloques de cemento sucios. Ya vuelve a ser todo posible.


La ruta nos lleva hacia el interior, unas montañas y acantilados me impiden ir junto a la costa. suaves colinas miran al mar. Si estos días el camino era plano ahora subo y bajo en un jardín de líneas y ángulos que se entremezclan, rectas de olivos que se confunden con las viñas altas y emparradas. Junto al mar hay campos de cereal ya labrados, las líneas de los surcos, de una tierra oscura, se confunden con las olas del mar turquesa.


Camino al sur, descendiendo el Adriático se van acortando los días….y empiezo a ser consciente de que mi camino llega a Atenas. Ya no parece tan lejano…se pueden contar los días que faltan. Hasta ahora no había sido muy consciente. El día a día del viaje ha llenado todo, desde el alba hasta la noche. Un devenir pausado, sereno que me ha apartado de lo cotidiano construido en estos años. En el pedalear diario todo lo anterior se ha difuminado, se pierde.


Y justo cuando eres consciente del final, aparece el pasado, engranajes desconocidos lo buscan para darlo continuidad,  enlazar. El problema surge cuando el objetivo era romper la cotidianidad, romper con aquellos odres viejos, ya cansados y desgastados y volver con odres nuevos, vacíos, sin marcas, limpios,nuevos.

jueves, 26 de octubre de 2023

Día 36. Y se abre la línea del horizonte.

Pesaro-Ancona



Pesaro es una ciudad de casas pequeñas ajardinadas, coquetas, sencillas 

, con un centro en una gran plaza cuadrada, y la casa donde nació Rossini. Un teatro, sala de conciertos, conjuntos escultóricos que recuerdan al compositor. En cambio Ancona es fuerte, poderosa. El perfil de lejos de la ciudad son los ferrys dibujados en el entorno de su castillo, su catedral. Todo es grande, poderoso, monumental. La avenida Garibaldi que sube desde el puerto a la plaza central es magnífica, como las grandes capitales europeas. Las ciudades están esculpidas por la fuerza de sus ciudadanos. Ancona es magnifica, Pesaro acogedor.



Los chiringuitos han ido desapareciendo y se ha abierto la orilla, el sonido de las olas, la brisa. El Adriático es un mar pacifico, plano, lineal. Tendrá sus días, pero en estos es una línea en el horizonte. La orilla ha traído a sus paseantes, a viejecitos tomando el sol, a ritmos tranquilos, amigables. Parece que el intento de urbanizar y civilizar nos aleja de la vida. 


Pero también contradictorias. Las ciudades, sus centros, donde bullimos, estamos, vivimos. Urbanizada, civilizada. La playa donde sentimos, paseamos,  nos bañamos, huye de la civilización. Hacia afuera, Con los otros nos civilizamos. Hacia dentro, solos, contemplamos. La. Ciudad hacia el mar, hacia el comercio: magnífica. La ciudad hacia dentro, hacia la música: acogedora.


Espacios amigables donde es posible el encuentro y la conversación distendida. El arado y la espada son para los jóvenes, las canas piden tapias soleadas donde ver crecer el huerto en el susurro de vientos propicios. Contemplar lo que nos acontece dentro del cuerpo que comenzará a languidecer y fuera para retener los últimos paisajes.

miércoles, 25 de octubre de 2023

Día 35. Otros paseos marítimos















Cervina~Pesaro


Los 70 kilómetros de la ruta de hoy los he hecho junto el mar, y completamente diferente a lo que había visto en la parte italiana del Mediterráneo. La línea de la playa, todo es playa, está copada por chiringuitos con derecho a la playa que tiene delante. Por lo que lo máximo que puedes acercarte es a la trasera de los “chiringos” . Los chiringuitos están llenos de juegos infantiles, canchas de vóley playa, casetas para cambiarse (como aquellas decimonónicas), y todo tipo de artilugios para interesar ser elegido por los veraneantes. Detrás de esa línea, sin límite cientos de hoteles, chalets, segundas viviendas….es como si estuviera todo amontonado, sin orden, colocados al azar. Algunos abandonados, muchos sin mantenimiento, muy pocos cuidados. Desolador. Me ha generado cierta repulsión.  70 kilómetros continuos urbanizados. Lo que debe ser esto en verano!


Hacia Rimini ha ido mejorado el panorama. La primera línea aparecía despejada, y un paseo marítimo con un carril bici  ha ido apareciendo. Un carril con buena jardinería, con árboles, cuidado. Es posible la esperanza.   Los coches relegados, sólo peatones y bicis. En los hoteles abiertos, parques de bicis. Y muy atrás aparcamientos enormes para coches (por supuesto techados y cercados)


Junto a estas aberraciones construidas junto al mar no veo a mayores paseando, ni disfrutando del sol de la playa.  La playa está cerrada, oculta entre atracciones recogidas, empaquetadas para el invierno. Y como previsión ante los temporales de invierno hay levantado un muro de arena que protege las instalaciones frente a las olas. Palas escabadoras arrastran la arena de la orilla y la amontonan. La orilla, ese lugar mágico abierto a todos, y de todos está rasgado, roto.


Me dicen que a la gente le gusta ir a la playa y tener su espacio,  no tener que pelearse por su parcela de arena. Este sistema les garantiza ese espacio, además de vestuarios, duchas, comida, bebida…todo a mano. El precio de cada parcela marca su calidad, y también el perfil de sus usuarios. Parece que es importante no mezclarse.



martes, 24 de octubre de 2023

Día 34. Sobre un antiguo bosque.

Ravenna— Cervia 



Pasar por Ravenna es recordar a Dante. La ciudad donde nació y está enterrado.  El delta del Po,ha sido una sorpresa. A lo largo de estos días no he dejado ver pueblecitos con el nombre “Bosco” incluso vainas ermitas con esa topónimo. Cuando lo que veo a mi alrededor eran campos llanos de cultivo trabajados con decenas de vertientes de tractores, increíble lo versátiles y variados que hay. Ese ha sido otra de las distracciones de estos días por el valle:  ver trabajar a todo tipo de artilugios con los gachos más variopintos. No ha sido pocas las veces las que me he parado intentando adivinar que estaba haciendo. 


Los hangares en los campos…no los llamo naves agrícolas como en mi tierra. Están repletos de todo tipo de vertederas, moto cultivadores, sembradoras…y tractores de distintos tamaños. Y no está solo el coche del propietario…sino que hay varios operarios en cada explotación . Lástima que lo he visto en octubre cuando no hay nada crecido.


He tenido la suerte de pedalear por un autentico “Bosco”, en el delta del Po. Un bosque de robles, pinos, encinas, con un sotobosque lleno de plantas y maleza, y repletos de animales: nutrias, ardillas, algún zorro, una culebrilla que he estado a punto de pisar y un ciervo con una osamenta enorme. He pedaleado por un sendero enmarañado lleno de charcas, pequeñas lagunas que aparecían aquí y allí. Una delicia. 


Seguro que en tiempos de Dante este valle no estaría tan “industrializado” y habría muchos bosques que aún permanecían intactos.  En el siglo XIX con la bandera del progreso se drenó todo el valle, llenándolo de canales y aliviaderos para secarlo, y poderlo cultivar. Hoy aún siguen en esta tarea, tienen que estar revisando y limpiando los canales para que no se les “apodere” la maleza, es una de las tareas más recurrentes que he visto estos días. Junto a algunas lagunas antiguas estructuras de pescadores.


La ruta de hoy ha sido campestre, con los dos paisajes antagónicos, el que es hoy: limpio, industrializado y plano, esterilizado de lo que no es el cultivo que están plantando; y el bosque primigenio, lleno de vida y sin ningún tipo de planificación.


Y sin querer, me ha venido la comparación de lo que fui y de lo que soy.  Me he pasado toda mi vida disciplinando ese campo silvestre que había en mi. Lo he organizado, preparado, cultivado y algún fruto ha dado. Quizás sea el momento de dejar que vuelvan a crecer las hierbas silvestres que me he esforzado en arrasar todos estos años. El problema es como dejo que vuelvan a brotar.  Este viaje busca airearlo para que vuelvan a germinar. 


40. Extrañas compañías.

San Salvo—Apricena Pasando por Termoli. Termoli: una fortaleza en medio de la costa. Hasta ahora todas las ciudades y pueblos iban entrelaza...