martes, 24 de octubre de 2023

Día 34. Sobre un antiguo bosque.

Ravenna— Cervia 



Pasar por Ravenna es recordar a Dante. La ciudad donde nació y está enterrado.  El delta del Po,ha sido una sorpresa. A lo largo de estos días no he dejado ver pueblecitos con el nombre “Bosco” incluso vainas ermitas con esa topónimo. Cuando lo que veo a mi alrededor eran campos llanos de cultivo trabajados con decenas de vertientes de tractores, increíble lo versátiles y variados que hay. Ese ha sido otra de las distracciones de estos días por el valle:  ver trabajar a todo tipo de artilugios con los gachos más variopintos. No ha sido pocas las veces las que me he parado intentando adivinar que estaba haciendo. 


Los hangares en los campos…no los llamo naves agrícolas como en mi tierra. Están repletos de todo tipo de vertederas, moto cultivadores, sembradoras…y tractores de distintos tamaños. Y no está solo el coche del propietario…sino que hay varios operarios en cada explotación . Lástima que lo he visto en octubre cuando no hay nada crecido.


He tenido la suerte de pedalear por un autentico “Bosco”, en el delta del Po. Un bosque de robles, pinos, encinas, con un sotobosque lleno de plantas y maleza, y repletos de animales: nutrias, ardillas, algún zorro, una culebrilla que he estado a punto de pisar y un ciervo con una osamenta enorme. He pedaleado por un sendero enmarañado lleno de charcas, pequeñas lagunas que aparecían aquí y allí. Una delicia. 


Seguro que en tiempos de Dante este valle no estaría tan “industrializado” y habría muchos bosques que aún permanecían intactos.  En el siglo XIX con la bandera del progreso se drenó todo el valle, llenándolo de canales y aliviaderos para secarlo, y poderlo cultivar. Hoy aún siguen en esta tarea, tienen que estar revisando y limpiando los canales para que no se les “apodere” la maleza, es una de las tareas más recurrentes que he visto estos días. Junto a algunas lagunas antiguas estructuras de pescadores.


La ruta de hoy ha sido campestre, con los dos paisajes antagónicos, el que es hoy: limpio, industrializado y plano, esterilizado de lo que no es el cultivo que están plantando; y el bosque primigenio, lleno de vida y sin ningún tipo de planificación.


Y sin querer, me ha venido la comparación de lo que fui y de lo que soy.  Me he pasado toda mi vida disciplinando ese campo silvestre que había en mi. Lo he organizado, preparado, cultivado y algún fruto ha dado. Quizás sea el momento de dejar que vuelvan a crecer las hierbas silvestres que me he esforzado en arrasar todos estos años. El problema es como dejo que vuelvan a brotar.  Este viaje busca airearlo para que vuelvan a germinar. 


40. Extrañas compañías.

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