El día anterior llegamos tarde, perseguidos por las aguas de nubes que centelleaban a nuestras espaldas. Nada sabíamos de donde dormir. Poner las tiendas era temerario por la cantidad de agua que voceaban las predicciones. ¿Quizás un techao? O que alguien nos deje un cobertizo.
Pero no hizo falta, fue llegar a la Yunta, aparéntemente desierto. Aunque frente al bar, si había un par de yunteros, que cuando les preguntamos, les falto tiempo para darnos indicaciones de la casa rural. Pero Luis estaba en el campo, y no se sabía cuando volvería. En esto, cuando no sabíamos a quien recurrir, apareció Aurelio.
Aurelio, llegó con su histórica Manresa-Sport, una bici de carreras que ya desecharon ciclistas de los cuarenta. Ágil, resolutivo, volcó toda su iniciativa en llamar, averiguar, y escudriñar dónde estaría Luis. En diez minutos nos hizo un itinerario completo de su día. Un itinerario de alguien que parecía estar en continuo movimiento….y eso que en el campo no hay estrés….pero Luis no tiene estrés…abarca mucho pero el tiempo no se le impone lo va construyendo.
La Yunta es un pueblo donde apetece estar. Y el estar no lo hacen sus calles o las alamedas que lo rodean, lo hacen sus vecinos. Es difícil sentirse extraño, hay un ambiente en el que todo parece fluir, las conversaciones comienzan solas, no necesitan introducción, ni preguntar de dónde eres o dónde vas, fluyen…y la bicicleta hace el milagro. Alrededor de una bici parece que las lenguas se desatan, y si está cargada es mágico. Nadie la teme, todos se acercan, husmean, comentan…el viaje se hace sólo.
El aguacero cayó…y estuvimos contenidos hasta el medio día en que salimos hacia Gallocanta.
Gallocanta, tiene fama por su laguna, y de las grullas que llegan a partir del Pilar. Pero más que las grullas, son sus vecinos los que cantan. Era medio día, y los hombres, sólo hombres, estaban en el bar. Y cuando nos vieron llegar y respondimos hacia dónde íbamos no daban crédito. Risotadas, chaquillos,
- ¿Pero cómo se te ocurre con lo fácil que es ir en coche?
- Pues yo, ni loco. Y encima lloviendo…
- Seguro que no has estado en un andamio, no tienes manos de trabajo.
Son vidas duras, forjadas en el sacrificio desde niños, en lo que todo parece que va “a la contra”
- Con algo que se puede hacer fácil….
La tarde se complicó, el cambio de Juan Carlos se rompió y hubo que aprender a sustituirlo…al final se pudo, aunque hubo que recurrir a un youtuber….bendito internet….incluso en Gallocanta.