sábado, 7 de octubre de 2023

Día 23. 40km de paseo marítimo.

 


Una ruta privilegiada junto al mar. Lo ideal de la bici, un terreno llano, firme, buena temperatura. Una brisa que acompaña al pedaleo. Otros ciclistas que pasan saludándote. Y hacerlo junto al mar.


Este viaje, si los dioses nos son benévolos, lo recorreremos junto al mar. Ahora en el mediterráneo francés, desde Pirineos a los Alpes. La parte Italiana, desde la frontera francesa, hasta Sánova, recorriendo la Liguria. Y después, cuando abandone el valle del Po, la costa italiana del Adriático, casi mil kilómetros. Al final en Grecia, junto al Adriático y al golfo de Corinto. Será un viaje junto al mar, de paseos marítimos, y de no grandes desniveles, ya los hicimos en la península, y los haremos en Grecia.


Estos paseos marítimos franceses, impecables, pensados para familias y turistas. Con una mentalidad que prioriza la bicicleta frente al coche, hay muchos tramos en los que sólo se puede ir en bici.

Parte del recorrido lo he hecho junto a dunas protegidas, atendidas como un jardín. Este arte de dejar que la naturaleza crezca y se desarrolle sin molestarla, no es fácil.

 

Después de muchas dunas sin llegar a ver el mar, decidí dejar la bici junto a otras tantas que estaban aparcadas en un paso a la playa. Cogí algo de comida y me acerqué a una especie de monolito donde se veía toda la bahía. Una playa inmensa, sin fin, una arena fina, delicada, los granos corría entre las manos como si fuera agua. 

Allí estaba yo con mi taper de ensalada y macarrones Lidl (hay por todas partes) mirando al horizonte mientras unos ancianos y ancianas (edad que es la que veo a las horas de pedaleo, hijos y nietos deben estar en sus quehaceres) plácidamente tomaban el sol, leían o jugaban desnudos a la petanca.

Lo de verles jugar a la petanca con esa equipación me dejó un rato paralizado, tal debía ser mi sorpresa que un jugador me animó a jugar.  Le enseñe la comida y el casco de la bici, aquí a los “radones” se les tiene en alta estima.

  • Entonces “buen apetito” y buen viaje.

Seguí con mi lechuga y macarrones contemplando la playa, mirando el horizonte, y de reojo la partida.







40. Extrañas compañías.

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